17 de diciembre de 2018

Negociando las reglas

La reflexión de hoy nace de esta noticia

Sky Sports

The future of F1 Q&A: What's happening off track in Bahrain

Diciembre de 2018

Tres hombres conversando de pie en el pit lane de un circuito al atardecer, con los garajes de los equipos alineados al fondo

En el Gran Premio de Bahrein de 2018, Liberty Media presentó su propuesta para la Fórmula 1 post-2020. El artículo de Sky Sports lo resume en un Q&A: motores más baratos y ruidosos, límite de gasto, reparto de ingresos basado en el mérito deportivo, coches más competitivos. Todo suena razonable. Todo suena a futuro.

Pero hay una pregunta que el Q&A no formula.

La propuesta de Liberty no es una norma. Es una oferta. Y una oferta solo tiene valor si quienes la reciben la aceptan.

El Concorde Agreement es el contrato que define cómo se reparten los ingresos de la Fórmula 1 y cómo se toman las decisiones. El actual expira en diciembre de 2020. Sin un nuevo Concorde, no hay nuevas reglas. Sin el acuerdo de los equipos y los fabricantes, las propuestas de Liberty son papel mojado.

Liberty necesita que todos los actores acepten la propuesta. Pero los actores tienen intereses distintos. Los equipos grandes —Mercedes, Ferrari, Red Bull— quieren mantener su ventaja. Los equipos pequeños quieren más ingresos y más competitividad. Los fabricantes de motores quieren proteger su inversión. Cada uno tiene su propio cálculo de qué gana y qué pierde con las nuevas reglas.

Liberty puede proponer, pero el poder de veto sigue en manos de quienes tienen más que perder. Mercedes no va a aceptar un límite de gasto que limite su ventaja sin obtener algo a cambio. Ferrari no va a aceptar perder su bonificación histórica sin una compensación. Red Bull no va a aceptar un reparto de ingresos que reduzca sus ingresos sin una alternativa. Y sin el acuerdo de los grandes, el nuevo Concorde no se firma.

La historia de la Fórmula 1 está llena de reformas que parecían inevitables y nunca llegaron. Porque las reglas no se imponen. Se negocian. Y la negociación siempre favorece a quien tiene más poder.

¿De qué sirve una propuesta perfecta si los actores clave no la aceptan? La respuesta es que no sirve de nada. Liberty puede diseñar el futuro que quiera. Pero el futuro solo llega si los que tienen el poder de decidir lo aceptan.

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