Antonio Mesquida

The Man Behind the Desk

Antonio Mesquida leyendo un documento en su despacho, con la biblioteca al fondo

"Para escribir un gran libro, primero debes convertirte en el libro."

Antonio Mesquida al teléfono frente a los ventanales de una sala de aeropuerto al atardecer

Aunque no fue hasta 2020 que leí las palabras del empresario e inversor de origen indio Naval Ravikant, recogidas por James Clear en Hábitos atómicos: «Para escribir un gran libro, primero debes convertirte en el libro», la pregunta de en quién me quiero convertir ha sido una constante en mi vida.

Siempre me ha fascinado la famosa idea de Steve Jobs sobre «conectar los puntos» hacia atrás, confiando en el destino. Es una visión atractiva, pero incompleta; dejar el rumbo en manos de una fe ciega me parece arriesgado. Yo prefiero un enfoque estratégico y proactivo, diseñado desde el presente hacia el futuro.

Al igual que un hombre de negocios combina el corto y el largo plazo, aplico esa misma mentalidad empresarial a mi vida. Ante cada encrucijada, me pregunto: «¿Esto va a acercarme o alejarme de la persona en la que me quiero convertir?». El sentido no se descubre al mirar atrás, se construye activamente hacia adelante como un filtro de identidad.

Fruto de esa forma de entender la vida, he ido probando qué comportamientos me ayudan a trabajar mejor, a pensar con mayor claridad y a disfrutar más. Cuando escribí el manuscrito de El intermediario me vi en la obligación de poner por escrito esos criterios, que se resumen en los siguientes principios:

Antonio Mesquida durante una conferencia sobre negociación, ante una pantalla de proyección

Ten el control de tu agenda

Mi jornada no es una reacción a lo que otros deciden, sino una expresión de lo que yo considero importante. Si entregas tu atención sin criterio, terminas viviendo la agenda de los demás. Intento que cada uno de mis días responda siempre a una sola pregunta: ¿estoy dedicando mi tiempo a lo que realmente importa?

La plenitud es tu única medida del éxito

La plenitud, no los objetivos comerciales, es la única medida real del éxito. Una carrera brillante pierde su valor si consume tu salud, tu familia y tu tranquilidad interior. El éxito auténtico aporta significado sin alejarte de lo que importa; tu verdadero triunfo se mide por la calidad de las relaciones que perduran.

Antonio Mesquida examinando un objeto junto a Bernie Ecclestone en la oficina de Princess Gate, Londres

Haz que paguen por tu conocimiento, no por tu tiempo

Exigir un retainer fee —un pago fijo— junto al success fee es la aplicación en los negocios de mi forma de entender la vida. Este filtro estratégico aleja a los clientes que no valoran mi experiencia y me devuelve el control de mi agenda. Al seleccionar proyectos que respetan mi conocimiento, el éxito convive en armonía con la plenitud.

Antonio Mesquida junto a Bernie Ecclestone en el paddock del circuito de Magny-Cours

Da al descanso la misma importancia que al trabajo

El descanso no es un premio, sino una dimensión vital tan importante como cualquier cliente que debe integrarse en la agenda con disciplina. La pausa y la contemplación permiten al cerebro procesar y conectar ideas que parecían desconectadas. Las mejores decisiones surgen de una mente que ha tenido espacio para pensar y aburrirse.

Ve al grano

La claridad no daña las relaciones, las fortalece; evitar conversaciones incómodas es un error. Hablar de forma directa y decir «sí» o «no» sin rodeos es una muestra de eficiencia y respeto absoluto por el tiempo ajeno. Expresar una negativa clara de inmediato ahorra falsas expectativas y un tiempo valioso para ambas partes.

Antonio Mesquida trabajando en la oficina de Caracas, con un monoplaza de Fórmula 1 en primer plano

Pon tu atención en el centro y elige cómo vives

La calidad de vida depende de la atención que sostenemos, no del tiempo disponible. Apostar por la profundidad exige un aislamiento digital deliberado: sin notificaciones, sin grupos de mensajes y con bloques amplios de concentración. Hora y media de enfoque protegido produce más que jornadas enteras de atención fragmentada.

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