12 de marzo de 2018

Cuando la noticia la escribe el protagonista

La reflexión de hoy nace de esta noticia

Advanced Television

UHD costs impact Liberty F1 revenues

Marzo de 2018

Sala de prensa de un Gran Premio con filas de fotógrafos y periodistas de espaldas frente a la mesa de los directivos, y en primer plano un reportero tomando notas sobre un dossier de resultados

Colin Mann publicaba en Advanced Television un análisis de los resultados de Liberty Media. El artículo reproduce las cifras que Liberty ha hecho públicas: la audiencia creció hasta 352 millones de espectadores únicos, los ingresos de actividades distintas de las tasas de promoción y broadcasting aumentaron de forma modesta, y los costes de la retransmisión en UHD y la inversión en Fórmula 2 afectaron a los resultados. Maffei y Carey declaran que el negocio requiere inversión para alcanzar su máximo potencial.

El artículo es breve, claro y correcto. También es un ejemplo perfecto de lo que ocurre en gran parte de la información actual.

Las organizaciones publican un comunicado con los datos que les interesa destacar. Los medios lo reproducen. Y eso se convierte en noticia. No hay contraste. No hay comparación histórica. No hay preguntas incómodas. No hay análisis.

Este artículo no es un caso aislado. Es un síntoma de un problema más amplio: la información se ha convertido en un altavoz del poder, no en un contrapeso. El periodismo de declaraciones ha sustituido al periodismo de investigación.

El precio de la comodidad

La razón es sencilla. El periodismo de investigación es caro. Requiere tiempo, recursos, personas dedicadas a contrastar datos, a buscar fuentes alternativas, a hacer preguntas que incomoden. El periodismo de declaraciones es barato. Un comunicado de prensa se publica en diez minutos. Y genera clics.

Pero el precio de esa comodidad es la pérdida de credibilidad del medio. Cuando un lector descubre que lo que está leyendo es solo la versión oficial de la organización, deja de confiar en el medio. Y tarde o temprano, deja de leerlo.

«En las negociaciones, quien controla la información controla la negociación.»

Por eso las organizaciones publican datos seleccionados, no datos completos. Publican lo que les conviene y omiten lo que no. Y los medios que reproducen esos datos sin análisis están sirviendo a los intereses de la organización, no a los del público.

Un análisis de los resultados de Liberty, por ejemplo, debería preguntar: ¿cómo se compara el crecimiento de la audiencia con el de años anteriores? ¿Qué porcentaje de los ingresos representa realmente la UHD? ¿Cuánto ha invertido Liberty en Fórmula 2 y cuál es el retorno esperado? ¿Es la inversión en calidad una estrategia probada o una apuesta?

El artículo de Colin Mann no hace ninguna de esas preguntas. Se limita a repetir lo que Liberty ha dicho. Es información, sí. Pero es información fácil. Y la información fácil tiene un precio: el de no saber si lo que estás leyendo es verdad o es propaganda.

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